Un apodo puede haber empezado como algo cariñoso y dejar de resultarte bien. Di cuál es, explica cómo prefieres que te llamen y observa si la otra persona cambia después de una petición clara. No tienes que negociar un límite sobre tu propio nombre.
Nombra el apodo
Menciona la palabra exacta y los lugares donde no quieres que aparezca: mensajes, grupo o delante de otras personas. No necesitas demostrar que el apodo es ofensivo para todo el mundo. Basta con que no quieras recibirlo.
Di tu forma preferida
Ofrece tu nombre o la manera concreta en que quieres que se dirijan a ti. Una petición breve es más clara que reírte para evitar incomodidad y esperar que lo adivinen. La otra persona no tiene que estar de acuerdo con tu motivo.
Actúa si continúa
Si vuelve a usarlo, recuerda el límite una vez y decide qué harás: terminar la conversación, salir del grupo o tomar distancia. No conviertas cada repetición en una negociación sobre si eres demasiado sensible.
Ejemplos de mensajes
Pedir el cambio
Sé que “peque” te parece cariñoso, pero no quiero que me llames así. Prefiero que uses mi nombre, también cuando estemos con tus amigos.
Nombra el apodo, indica la preferencia y especifica el contexto sin atacar la intención.
Marcar la consecuencia
Ya te he pedido que no uses ese apodo. Voy a dejar la conversación por hoy si continúa; podemos hablar cuando puedas respetar mi nombre.
Repite el límite y relaciona la consecuencia con la conducta, no con un juicio sobre la persona.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que explicar por qué me molesta?
No. Puedes contar el motivo si quieres, pero pedir que usen tu nombre es suficiente. La explicación no es el precio de que respeten el límite.
¿Y si dice que era una broma?
La intención no cambia el efecto ni elimina tu petición. Puedes reconocer que no quería hacer daño y repetir que no quieres volver a oírlo.
Actualizado 25 de octubre de 2026 · Por el equipo de RIZR



